jueves, 20 de noviembre de 2014

LA AMABA TANTO...





LA AMABA TANTO...


Él, la amaba tanto que se veía hasta sin querer verlo, y lo hacía con mil pistas nuevas diarias. Yo los vi juntos y comprendí que uno que siempre ama, es el que más pierde.


Él, la amaba con la mirada, dejando que sus ojos se posaran por su cara muchas veces sin arreglar, pero no le importaba porque la quería desde dentro, y lo que estaba a la vista era poco importante.


Él, la amaba tras sus palabras, que más de una vez a ella le hacían daño porque eran verdaderas, y eso a ella la incomodaba, porque mejor que nadie ella sabía de ese decir, no de reproche sólo de amor, y a ella no la habían querido así jamás.


Él, la amaba con su sonrisa triste después de una mala relación anterior, y que el ya había terminado con mucho dolor, por eso, el quería  que nada se repitiese, y no dejaba que se levantase ni a por un vaso de agua,  o decía yo te traigo la compra, no prepares nada que yo vendré hacer la comida de ambos.


Él la amaba como un niño que pide su ración de dulce después de portarse bien, y ella eso la hacía sentirse mal, ella sólo miraba y aceptaba su destino, sabiendo que podía terminarlo cuando quisiera, porque en el fondo ella le quería a su manera, que no era la manera del amor.


Ambos tenían malas experiencias en pareja, los dos habían sufrido mucho, pero uno había aprendido de aquel mal amor, y la otra no, porque se había quedado estancada en un primer amor que la destrozo en todos los sentidos, dejando hueca su vida, y su cuerpo.


Al principio ambos pensaron que habían encontrado lo mejor que se podía encontrar y que ambos necesitaban, pero no fue así, en el caso de él, su amor era excesivo, ella así lo comprendió, y pensó que no podía seguir amando a su manera, porque el necesitaba más.


Y su forma de amarla se convirtió en lágrimas de tristeza, preguntándome que estaba haciendo mal, y si era el momento de retirarse...


Muchas veces le dije no, espera, esta confusa, dale tiempo, déjale su espacio, ha estado sola y ahora no sabe compartir sus emociones, pero aprenderá ya lo veras.


Pero no sucedió así, y terminó el cuento de hadas, y no como siempre, aquí no había madrastra, ni bruja que se interpusieran en su relación, sólo un amor demasiado grande que ambos no pudieron alimentar, y unos hijos mayores que aún no habían madurado, y le  exigían todo a una madre que ya no podía ni con su alma, pero eso tampoco lo vio ella,  estaba tan dolorida del ayer, que nada pudo vencer aquel mal... Menor.




7 comentarios:

CHARO dijo...

Triste historia y triste final y todo por anclarse en el pasado.Besicos

María dijo...

Cuánto puede llegar a pesar ese dolor del ayer, cuánto...

Un beso.

Teresa dijo...

¡ Que tristeza Lola. Besos.

Mª Jesús Muñoz dijo...

Lola, nos dejas una historia, donde cada uno evoluciona a su manera...Cada cual necesita su tiempo para superar lo vivido y a veces es difícil encontrar el equilibrio entre ambos...Se necesita mucha paciencia y comprensión y no siempre se tiene...Sin embargo de todo se aprende y el espíritu vuelve a tomar fuerza y voluntad.
Mi gratitud y mi abrazo grande por tus buenas letras, amiga.
Feliz fin de semana, Lola.
M.Jesús

Patty dijo...

Ciertamente que es una historia triste Lola, más tristeza que luego de amarse no llegaron a un final feliz... besitos preciosa :*

Entre palmeras... dijo...

Etapas de la vida, a veces dolorosas y difíciles de cerrar, así como necesario para ser felíz.

Profundo y triste desenlace, Lola.


Abrazos y lindo fin de semana

Lola dijo...

Gracias a todas por vuestras visitas diarias. Un beso.